martes, 10 de agosto de 2010

A nadie le interesa para nada II

Siguiendo con la onda de mis quehaceres cotidianos ando lidiando entre sistemas de ultra seguridad para la oficina, que compreden desde cámaras y su correspondiente aprendizaje online y offline, y el control y si querés grabar y desgrabar y revovinar; la caja fuerte con sus 42 claves de seguridad y la ubicación estratégica y aprender a sacarle el pipi de cuando la abro y la cierro; las alarmas en la puerta, los sensores, el teléfono, la clave de seguridad, las claves de entrada y salida y etc. Entre todo eso, el trabajo cotidiano, ir a microcentro, liquidar, nùmeros, valores, cotizaciones y billetes. Soportar el ruido del taladro, barrer el polvo e ir juntando pedacitos de cable sueltos por ahí. Seguir firme en la facultad, tratar de no faltar tanto, despertarse cada mañana. Mantener las relaciones protocolares denominadas amistad, relación en pareja y familia. Cumplir con todo y con todos, sin olvidar, el deseo de huir hacia la ciudad amurallada.

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