martes, 23 de noviembre de 2010

Los días pasan a una velocidad que no se puede creer, es el típico comentario de esta época del año, pero cuando pasan como pasaron este último fin de semana, no importa si es Marzo o Noviembre.
Cuando la realidad te pega, literalmente, quedás en shock. Te cuesta entender y buscás en cada rincón de tu memoria ese ALGO que pudo haber desatado la ira. Lo peor es cuando no lo encontrás y cuando empezás a considerar que fueron las cosas más cotidianas que se te ocurran y confirmás luego de que es así, que lo más tonto desató una batalla.
Pero esas cosas pasan, y se pasan. El tema es cuando estás frente a él y lo ves llorar como un nene desconsolado, que no puede ni respirar del llanto. ¿Cómo seguís? ¿Cómo dormís sabiendo que alguien está sufriendo así por vos? Yo no puedo. Y pensás, recapacitás, te enojás, justificás, escuchás, perdonás.
Y terminás dándote cuenta, que estás enamorada, y que está enamorado. Que cada vez que tuviste miedo de que se te escape un "te amo", del otro lado estaban exactamente igual. Y creo que todo vuelve a tener sentido cuando la vida te hace click, y te das cuenta que estás así de enamorada.