miércoles, 2 de junio de 2010

Nada como ir juntos a la par

Hay cosas que uno las va aprendiendo a medida que las va viviendo. Yo no soy quien para andar dando lecciones de vida por ahí, de hecho creo que son pocas las personas que tienen ese poder. Pero yo tengo claro algo, que cuando apreciás a una persona hacés las cosas de manera tal que la perjudiquen lo menos posible. Desde las cosas más tontas e insignificantes, hasta grandes actos. Yo conozco a un hombre que le molesta que ante su presencia yo esté atada a mi Blackberry, con todo lo que un Blackberry acarrea. Hemos tenido peleas por este aparato y mi constante comunicación con el mundo exterior que hay fuera de las cuatro paredes de su departamento. Entonces, con el tiempo empecé a dejar el aparato fuera de esas cuatros paredes, solamente lo tenía presente cuando era de vital necesidad. Voy a admitir que cada tanto lo pispeo, pero este hombre no me prohibe que lo use, sino que lo deje de lado por tal aparato. Lo cual yo creo que es algo más que razonable. Entonces, esto lo aprendí luego de convivir con él, pero no aprendí solo a usar menos mi celular, aprendí a empezar a pensar más en el otro, a tener más consideración y aprendí que está bueno hacer cosas lindas por la otra persona, que la gratificación que se devuelve es más satisfactoria que lo que se hace por la otra persona. Me enseñó a hablar en plural y a vivirlo. Entonces, me parece que no es adecuado tratarme de dominada y sometida, cuando yo no respondo a cosas que no son urgentes en el mismo momento en que me dejan un mensaje, simplemente porque quiero compartir con este hombre. Yo creo que la cuestión pasa por otro lado, pero bueno, quién soy yo para decirlo si para algunas personas soy una persona dominada, sometida y golpeada. Yo la verdad, es que lamento mucho que haya gente que no sepa lo que es ir juntos a la par.

No hay comentarios:

Publicar un comentario